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Miércoles, 13 de Mayo de 2009 00:00
 
Estrés en las aulas
 
En las escuelas el ruido depende del proceso de enseñanza que se sigue para explicar y enseñar los conceptos. Actualmente la enseñanza hace que los alumnos aprendan y trabajen de manera autónoma, no como antaño donde todos callábamos y escuchábamos las lecciones que nos dictaba el profesor. La imagen del profesor como un canalizador de información se ha desvanecido y ahora es más un incitador para que los alumnos experimenten, creen grupos de trabajo e interactúen entre ellos para aprender.
 
El estudio nos muestra que para un TR de 0,4 segundos, los alumnos y los profesores tienen menos estrés que con los valores de 0,7 a 0,9 segundos, que son los valores que tiene la normativa alemana. En nuestro país los TR de las aulas están muy por encima que los alemanes. Un aula española puede tener tranquilamente TR de 1,1 segundos, el doble de lo que recomienda este estudio.

 

La mayoría de las normas internacionales recomiendan unos niveles de TR de 0,6 segundos dentro de las aulas. Una reverberación que hace que el mensaje del maestro sea escuchado nítidamente por los alumnos. Cuando tenemos valores superiores a 1 segundo el mensaje se va haciendo más difícil de comprender y con valores altos de 1,5 segundos hace falta mucha atención por parte del niño para que entienda el mensaje. Cuando tenemos un TR bajo, no generamos un exceso de ruido y los alumnos y los  profesores no tienen porqué aumentar el volumen de sus voces. No se genera un estrés auditivo con el consiguiente aumento del volumen de la voz.

Pero ¿el ruido es un agente generador de estrés y por tanto, generador de nerviosismo?

 En las aulas de los colegios se juega mucho y se estudia poco, con lo que el nivel de ruido ha aumentado considerablemente. Y con ello han aumentado las reacciones fisiológicas de los alumnos y de los profesores.

 

Presentamos los resultados con una serie de gráficos de un estudio alemán realizado por la Universidad de Bremen donde se nos muestran diferentes correlaciones con el pretexto de demostrar que el ruido es el peor agente estresante de las aulas. El estudio se ha realizado en diferentes colegios con diferentes condiciones acústicas. El valor acústico más importante para definir el estrés del ruido en las aulas, es el del tiempo de reverberación (TR).

 

Gráfico 1

1- Para empezar a familiarizarnos con los datos este gráfico 1, se muestra el nivel sonoro de una misma aula, pero en negro nos muestra los valores antes de un tratamiento con paneles absorbentes de ruido en el techo y en blanco después. Observamos el desplazamiento de decibelios anteriormente situado en los 60 dB e incluso momentos de más de 70 dB, o sea gritos, y después del tratamiento, que se centra en los 50 dB.

Gráfico 2

2- En este segundo gráfico observamos la evolución del nivel sonoro (SPL) en un aula con un TR de 0,9 segundos. Con el paso de las horas el sonido aumenta en 11 dB. Aquí nos preguntamos ¿Qué incidencia tiene el ruido en los usuarios del aula para que el paso del tiempo aumente?

Gráfico 3
3- Este gráfico 3, se muestra la diferencia entre una aula sin tratar acústicamente con absorbentes, en barras negras, y una aula con un tratamiento acústico y con una reducción del TR a 0,5 segundos, en gris. El nivel de ruido producido en las 5 primeras clases aumenta, mientras que en el aula con tratamiento acústico no aumenta.

 

Gráfico 4
4- En el gráfico 4, se compara el nivel sonoro (SPL), en negro, y el ritmo cardíaco de un profesor, en blanco. Vemos una tendencia sincrónica entre los dos parámetros. La dependencia entre tensión (HR) y el nivel sonoro (SPL) es muy significativa.

 

Gráfico 5
5-En este gráfico 5 se muestra la comparación del ritmo cardiaco de un profesor, en la misma aula y en el mismo horario, pero con la diferencia que el aula que marca la línea negra tenía un TR de 0,7 segundos y con la línea en blanco se marca la misma aula después de haberse tratado con absorbentes acústicos para llegar a los 0,4 segundos. Podemos observar una conclusión importante, el ritmo cardiaco está en 10 pulsaciones menos por minuto gracias a tener menos ruido en el aula.
Gráfico 6 
6- Otra comparación del ritmo cardiaco de los profesores en aulas con absorción, en gris, y en aulas sin absorción, en negro. Las mediciones nos muestran una correlación entre el nivel de sonido generado y el aumento del ritmo cardíaco.

 

Gráfico 7

7- La concentración de CO2 en aulas sin tratar acústicamente, barras en negro, es superior a los 2000 ppm, que se consideran una mala calidad del aire interior. En cambio, en blanco tenemos las aulas tratadas contra el exceso de ruido y obtenemos una concentración inferior a 2000 ppm. Es una correlación lógica y que se viene a sumar al estrés producido por el ruido. No tan solo es estresante por sí mismo, sinó que además puede producir una mala calidad del aire.

En resumen, hemos visto como el nivel sonoro dentro de un aula aun está lejos de los niveles nocivos, como serían los de 80 a 85 dB. En las aulas estudiadas se puede rozar los 80 dB, pero no es lo habitual. Pero podemos decir que sí existe un exceso de ruido en las aulas debido a unas malas condiciones acústicas y que es un factor importante de estrés para los alumnos y los profesores. A la larga repercute en lesiones vocales en los profesores, así como trastornos de estrés en los profesores. Y en los alumnos les provoca dificultades para seguir las clases y estrés.

¿Os parece que tiene todo esto alguna relación con el tan comentado fracaso escolar de los últimos años? ¿Y si resulta que, después de todo, una de las soluciones consiste en adaptar los centros a los nuevos tiempos y a los nuevos modos de enseñar, en lugar de culpar siempre a los maltratados docentes?

Puedes bajar el artículo en inglés en el siguiente enlace: 

NOISE - A STRESSOR? ACOUSTIC ERGONOMICS OF SCHOOLS